Con motivo del 25 de Noviembre “Día internacional de la eliminación de la violencia contra las mujeres” queremos mostrar nuestro absoluto rechazo a todas las formas de violencia contra las mujeres y sus hijos e hijas y nuestro firme compromiso para erradicar las violencias machistas y avanzar hacia una sociedad más justa e igualitaria como la única forma de prevenir, luchar y erradicarlas.

Toda institución, partido político, sindicato u organización con responsabilidad en la gestión de la vida colectiva de la ciudadanía debe tener como máxima prioridad en su agenda política y en sus actividades cotidianas el desarrollo de una sociedad libre de violencias machistas. Sin embargo, día a día vemos cómo los casos en los que se produce aumentan de manera considerable.

En los últimos catorce años, el periodo que va de 2003 a 2017, al menos 916 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas. 44 mujeres asesinadas en lo que llevamos de año y 8 menores asesinados y asesinadas por violencia machista.

Y los datos apuntan a que en España más de 2,5 millones de mujeres habrían sufrido o sufren violencia sólo por ser mujeres. Pero sabemos que los datos reales son aún más alarmantes, dado que otro mecanismo de perpetuación de la discriminación de las mujeres es la imposición de la ley del silencio y el desamparo social que lo explica y que lleva a que un alto porcentaje de mujeres no denuncien o ni siquiera lo hagan público nunca.

No podemos dejar de poner especial atención en conductas y comportamientos que se están asentando y arraigando entre la población más joven. En ese sentido, es realmente preocupante el legado que como sociedad estamos dejando a las futuras generaciones.

Las relaciones desiguales de poder entre hombres y mujeres, los valores patriarcales y sexistas están siendo aceptados como algo válido y asumidos, por desgracia, como un paso más en la construcción de las sociedades del futuro.

Ése no es, en ningún caso, el camino que debemos tomar si queremos una sociedad sana e igualitaria. Tenemos el compromiso de avanzar hacia un modelo social que destierre toda práctica que sostenga, permita, excuse o proteja las distintas violencias machistas. y de trabajar en todas las vías posibles para la consecución de una sociedad igualitaria.

Y ello no puede abordarse sino desde una actuación integral, que incluya también el nivel presupuestario, clave para la implementación de políticas públicas de igualdad, cuyos instrumentos normativos están resultando del todo insuficientes a la vista de los datos, de la realidad.

Como ciudadanas y como representantes públicas somos conscientes de lo preocupante que es que año tras año haya un aumento de las cifras. No podemos permitir la demagogia política, ni meras declaraciones de intenciones, aprobando mociones, declaraciones o pactos que no se llevan a cabo o que, si lo hacen, es en una mínima parte, de forma ridícula o de forma insuficiente. ésta es una cuestión de estado.

Somos conscientes de que en ocasiones se ha utilizado la igualdad de género y las violencias machistas para vender una imagen para que luego, a la hora de la verdad, este tema quede relegado al último lugar en la lista de prioridades. Desde las instituciones, no podemos llenarnos la boca con palabras grandilocuentes y después aplicar recortes en políticas de igualdad o lo que es peor, ni siquiera dotar las prometidas y necesarias partidas presupuestarias.

Consideramos que es un deber y una obligación de todas las administraciones que realicen campañas o actos que visibilicen a las violencias machistas. No podemos  acordarnos en determinadas fechas, o cuando se produce un asesinato por las violencias machistas, y luego olvidarnos.

Igual que la firma del PACTO DE ESTADO CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO, recientemente aprobado. Un pacto que no garantiza recursos, medidas ni independencia económica, ni que la consideración de otras formas de violencias machistas, como la violencia sexual, lamentablemente de actualidad con el caso paradigmático del juicio a la Manada, sean consideradas y reconocidas como tales. Para que este pacto fuera real,  se debería reconocer la gran desigualdad que existe en el Estado español en todos los ámbitos: no habla de igualdad, ni se ataca a la raíz del problema que es el machismo que impera en nuestra sociedad. Habría sido necesario un enfoque feminista que pusiese el foco en la existencia de un machismo estructural que desemboca en diversas violencias machistas. Necesitamos compromisos reales que van más allá de la voluntad política.

Para avanzar, hará falta el esfuerzo de todos y todas, no sólo tratando de mejorar lo que ya se está haciendo, sino generando nuevas políticas feministas en todos los ámbitos de la vida y de nuestra sociedad para que se produzca un cambio real. Si no acometemos este esfuerzo, el número de víctimas por violencias machistas seguirá aumentando.

Subrayamos nuestra preocupación por el alto índice de violencia que sufrimos las mujeres, nos solidarizamos con todas las víctimas de los distintos tipos de violencia machista, directas e indirectas, y nos comprometemos a desarrollar e implementar políticas públicas que supongan una mejora de los servicios existentes de lucha contra la discriminación y la violencia sexista, garantizando la libertad de las mujeres y su derecho a una vida en igualdad de derechos y libre de violencia.