La reforma del Impuesto de Sucesiones pactada por PSOE y PP es insuficiente y carente de ambición

El PSOE ha traído a la Comisión de Hacienda el proyecto de Ley que reforma el Impuesto de Sucesiones no para resolver las necesidades de la ciudadanía, sino para satisfacer las condiciones de su pacto presupuestario con el PP. No cabe duda de que Javier Fernández se somete a la política fiscal que marca la presidenta de los populares, Mercedes Fernández. Así que de nada sirve el teatro quincenal en el hemiciclo asturiano entre “Fernández y Fernández”, porque no cuela: en lo económico, en lo fiscal, cuando se trata de administrar los recursos públicos, los gastos y los ingresos, sus políticas coinciden.

Javier Fernández podría haber apostado por una modernización fiscal ambiciosa, que protegiese a la mayoría social y facilitase la contribución de quienes más se han beneficiado de la crisis. Sobre la mesa tenía los apoyos necesarios para reducir la presión sobre las familias que han soportado el peso de la crisis y aumentar el control y la transparencia sobre quienes recurren a los mecanismos de evasión y elusión fiscal. Pero una vez más, ha puesto por delante los intereses de su partido frente a los de la ciudadanía y ha preferido garantizar su propia estabilidad con un remiendo que no sólo no corrige la injusticia que acompañaba al impuesto de sucesiones, sino que la profundiza. No sólo no aumenta su progresividad, sino que no mejora ni su eficiencia económica ni su transparencia.

FIJACIÓN POSICIÓN PODEMOS ASTURIES. Proyecto Ley Tributos Cedidos (Sucesiones)

En ese sentido, queremos recordar que los incumplimientos en un programa de Gobierno pueden llegar a encontrar explicación, aunque cuesta más entenderlos cuando son sistemáticos. Lo que no tiene justificación es que se legisla -como sucede con esta reforma- en el sentido contrario de lo prometido durante la campaña electoral y, por si fuera poco, del acuerdo con el que Javier Fernández logró los apoyos necesarios para su investidura.

Sin haber llegado a comprobar los efectos de los cambios introducidos por la FSA en el proyecto de presupuestos, ha traído un nuevo texto. Esto no es riguroso ni en términos legislativos ni, por supuesto, en términos económicos. Corregir el error de salto y actualizar el mínimo exento era necesario, como así defendió Podemos Asturies durante la negociación presupuestaria., pero la FSA rechazó nuestra propuesta, que reducía significativamente el número de contribuyentes afectados pero que aumentaba la contribución de quienes no siendo familiares directos, disponían ya de un patrimonio preexistente importante.

También rechazaron una propuesta que protegía las herencias familiares más comunes y evitaba una pérdida significativa de ingresos, además de contribuir a la reactivación económica con medidas innovadoras. En cambio, nos traen un proyecto desequilibrado en términos contables, ineficaz en términos económicos e injusto en términos sociales. La pérdida de recaudación, su principal argumento para rechazar el acuerdo con Podemos Asturies , es mucho mayor si cabe con esta iniciativa.

Sin iniciativa política, la FSA ha convertido al Gobierno asturiano en una gestora y, encima, en una mala gestora. El PP ha aprovechado su ensimismamiento en sus problemas internos e instrumentalizado la indignación ciudadana para introducir en nuestra legislación tributaria medidas claramente impopulares, que van en contra de la progresividad fiscal, favorecedoras de las exenciones fiscales para unos pocos grandes patrimonios, fortunas y empresarios, que pasan a tener las mismas bonificaciones que los ahorros familiares, las pequeñas empresas o los negocios de proximidad.

En esta iniciativa, imitando un modelo fiscal más adaptado para la calle Serrano de Madrid que para la calle Uría -ni que decir para el concejo de Ibias- el PP elimina el tope máximo de cinco millones en la transmisión de empresa. Esta medida, que podríamos definir como “cláusula Masaveu”, favorece que los herederos de grandes emporios paguen los mismo que quien heredera una peluquería o un bar. Además, también introducen en esta reforma legislativa la “disposición testaferro”, porque ampliar la bonificación para herederos o receptores de donaciones sin parentesco con la persona fallecida, favoreciendo a gestores o directores de empresa sin vinculación alguna, es una fórmula perfecta para el blanqueo de patrimonios a nombre de testaferros.

Desde Podemos Asturies consideramos que la situación económica y social demanda un giro. Javier Fernández no puede utilizar los impuestos de la ciudadanía asturiana como moneda de cambio de sus acuerdos con el PP. Por lo tanto, entendemos que una herramienta fundamental para reorientar la política en Asturies es la modernización del sistema fiscal autonómico. Ni el despilfarro de la FSA ni la frivolidad fiscal del PP son la mejor respuesta al hartazgo que han provocado. unos y otros. Actualizar la fiscalidad -para que no recaiga todo el peso en las familias que más han sufrido- y luchar contra la evasión son las claves de la propuesta que defendemos, así como la protección de las herencias fruto de una vida de esfuerzo, no de las fortunas generadas al calor de la burbuja de la construcción. 
 
Por eso, somos partidarios de la modernización del Impuesto de Sucesiones -junto con el IRPF y el impuesto de Patrimonio- y seguiremos trabajando para que Asturies tenga un modelo fiscal propio de las sociedades del s.XXI, más redistributivo y funcional a un modelo económico sostenible, combatiendo al mismo tiempo la evasión y la elusión fiscal que pone en riesgo la financiación de los servicios públicos imprescindibles en una sociedad democrática.