La FSA trabaja más para Rajoy que para el medio rural

Asturies se dedica mayoritariamente a la producción de leche UHT, el “ladrillo lechero”, ya que se animó a incentivar la producción cuando en realidad existió una burbuja láctea que creció en base a falsas expectativas de consolidados mercados como el chino. Además, tampoco se tuvieron en cuenta situaciones geopolíticas que cambiaron estas perspectivas, como el veto ruso a los alimentos europeos. La liberalización de la producción y la retirada de las cuotas lácteas hizo estallar a la baja el precio de la leche. Un producto con tendencia a la pérdida de valor, incapaz de generar una calidad diferencial, lo que la convierte en “sangre de ganaderos”.

En 2016, se produjeron en Asturies 559.000 toneladas de leche, principalmente para UHT.  En cuanto a los quesos, podemos calcular que, a 10 litros de leche por kilo de queso para producir aproximadamente 700 toneladas de queso, se tendrían que destinar unas 7.000 toneladas de leche, lo que en realidad no supone más de un 1,25% del total de la leche producida en Asturies. Es decir, existe un potencial desaprovechado, ya que pertenecemos a un país que importa tres veces más quesos de los que produce, fruto de la inacción y escasez de visión estratégica por parte de la consejería de Desarrollo Rural, así como del Ministerio de Agricultura.

Sin embargo, somos la mayor mancha quesera europea. No por la cantidad, dado que es obvio el freno a este sector, pero sí por la diversidad de estos productos y por la alta concentración quesera sobre un variado pero pequeño territorio. Cuatro denominaciones de origen establecen un marco de protección para las producciones lecheras vinculadas al territorio y son las de los quesos de Gamoneu, Cabrales, Afuega’l pitu y Casín.  El resto de los 38 quesos artesanos asturianos, incluyendo la IGP de Beyos (que no protege a la producción local de leche, pero si a la elaboración)  no tiene una marca de calidad que proteja el origen de la materia prima ni, exceptuando el Afuega’l pitu, que protejan la producción asturiana de los mismos. Si a esto le sumamos un etiquetado que tiende al camuflaje de origen real de la producción, nos encontramos que hay bastante intrusismo, como en el caso del queso azul que llega a nuestros mercados desde otros países europeos y se vende como asturiano, algo de lo que periódicamente se quejan las industrias locales que no cuentan con una marca diferenciada asturiana que les identifique.

Desde Podemos Asturies exigimos medidas de protección para el 100% de los quesos asturianos, que se amplíen al resto de los quesos artesanos. No es de recibo que, mientras los diputados de la FSA le preparan viajes a Susana Díaz, el Gobierno de Asturies permita que los quesos extranjeros terminen con el mercado de los autónomos asturianos.

Asturies tiene un potencial quesero infrautilizado. Con algo más de 8 millones de facturación, las ayudas a los jóvenes ganaderos para su incorporación son cuatro veces menores en Asturies que en las CCAA limítrofes, que buscan diversificar en esta misma potencialidad.

No se puede orientar la actividad quesera únicamente hacia un objetivo cultural que atrae turismo para vender el destino Asturies. Las queserías artesanales tienen que ser un factor de dinamización rural, sobre todo porque se dispone de la materia prima de un sector en crisis que necesita un apoyo decidido.

Así, la leche que no se produce en el marco proteccionista de las cooperativas y de los contratos con las comerciales, es la que al final baja los precios medios de compra por venta a precios de intervención de mantequilla y leche en polvo. Debería de darse un giro total y trabajar una leche de alta calidad dirigida hacia la industria artesanal y ecológica. Nos resulta inaudito que Asturies no disponga de una línea de producción ecológica para consumo en líquido y que la leche ecológica asturiana se envase en Galicia mientras no contamos con una marca asturiana con la que comprarla (sí existen ganaderías ecológicas y pequeñas queserías pero la producción que no se destina a estas queserías artesanales se va a Galicia).

Mientras tanto, al sector se le parchea con ayudas directas, ayudas acopladas y ayudas a no producir que, además de contradictorias, demuestran una visión con una estrategia muy dirigida a estabilizar a las grandes producciones en detrimento de las pequeñas, que son las que tenemos en Asturies y que no soportan excesivas fluctuaciones en el precio de la leche, como se demuestra con la pérdida de 15 millones de euros en el sector y la de 104 explotaciones lecheras.