Los incendios han vuelto a castigar estos días a nuestra comunidad autónoma y conviene hacer algunas reflexiones sobre las consecuencias que puede conllevar una modificación de la Ley de Montes en los términos en los que se prevé aprobar. En la misma no está previsto modificar los protocolos para quemas controladas, ni en relación con las personas que las pueden realizar ni en relación con los niveles de seguridad exigidos. Tampoco se plantearon en la Ley de Presupuestos medidas adecuadas para estas quemas ni para desbroces. Por tanto, hacer quemas que no sean aprobadas por la Consejería, como ha ocurrido estos últimos días, es ilegal. La regeneración de pastos por esta vía es ilegal.

Los partidos que han propuesto la modificación de la ley únicamente han trabajado para permitir que después de un incendio forestal no se pueda acotar al pastoreo; a cualquier otra actividad sí, pero no al pastoreo. No se han esforzado por implementar medidas que favorezcan la regeneración de pastos. El Grupo Parlamentario de Podemos Asturies llevó una enmienda a los presupuestos para incrementar en medio millón de euros la inversión destinada a estas quemas (el Gobierno asturiano sólo tiene presupuestados 80.000) y 800.000 a desbroces. El pasado viernes el PSOE y el PP votaron en contra de una serie de medidas encaminadas a la regeneración de pastos que planteamos en una moción sobre ganadería extensiva. Entre ellas, algo tan sencillo como publicar un calendario con las previsiones en estas actuaciones por concejos. Esto podría hacer pensar que dejan en manos del vandalismo la regeneración de pastos.

Nos preguntamos cómo se van a regenerar los pastizales si no hay un presupuesto para quemas controladas y para desbroces, si votan en contra de cualquier medida que vaya encaminada a favorecer la prevención de los incendios forestales. Acaso esperan a que alguien eche la cerilla. Consideramos que hay que favorecer la regeneración de pastos en las zonas adecuadas y necesarias, con quemas controladas y desbroces, modificando los protocolos para que sean efectivas y seguras, dejando participar a las personas que las solicitan y en base a los criterios que establezcan las zonas de pastoreo en los usos de los montes determinados de forma participativa con la gente local.

Sin embargo somos conscientes de que hay otras zonas que no pueden ser objeto de esta acción. En la futura Ley de Montes se prevé que las zonas, mayoritariamente arboladas (más del cincuenta por ciento con arbolado), se acotarán tanto al pastoreo como a cualquier otra acción que así estime la Consejería tras un incendio forestal. Es el único caso en el que se puede acotar al pastoreo con la modificación de la Ley de Montes, pero tiene trampa, ya que para poder sancionar a quien no cumpla con esta excepción es necesario que el terreno quemado se cierre. Y este requisito es un error. Así, en el caso del incendio extendido estos días de Gúa a Caunedo, en Somiedo, en una ladera muy utilizada por los osos con arbolado muy específico para su alimentación, ¿cómo se va a cerrar un espacio que debe estar abierto para la libre circulación de estos plantígrados? No es viable cerrar todos los espacios arbóreos quemados, ni por los propietarios privados ni en los montes de utilidad pública. ¿Alguien se imagina las cerca de 20.000 hectáreas quemadas en el Occidente en diciembre de 2015 cercadas para su regeneración forestal?

También nos parece una incongruencia que el Gobierno asturiano no aceptara una enmienda de Podemos Asturies para incentivar a los ayuntamientos a aplicar medidas preventivas de los incendios forestales alegando que supondría un aumento del presupuesto y sin embargo apoye una modificación de la Ley de Montes por la que va a tener que pagar el cierre de todos los montes públicos que se quemen para aplicar el acotamiento. Habrá una nueva Ley de Montes que no impedirá el pastoreo en zonas de incendios forestales, en general, y por el contrario no tendremos medidas para la regeneración de pastos. Esto puede suponer un verdadero problema de generación de incendios sin control.