El Consejo Ciudadano de Podemos Asturies quiere hacer público su cariño y su solidaridad con la decena de personas que estos días han sido juzgadas en el Tribunal Superior de Justicia de Asturias por su compromiso y su participación en el Centru Social Autoxestionáu La Madreña, de Uviéu, un proyecto en el que el Ministerio Fiscal ve un presunto delito de usurpación de un inmueble y que para nosotras y nosotras, por el contrario, supuso la recuperación de un espacio que la especulación inmobiliaria le había arrebatado a la ciudad y a la ciudadanía ovetenses.

En noviembre de 2011 un variado colectivo de personas ocupó el antiguo edificio de la Consejería de Sanidad, en la calle General Elorza, con diversos objetivos: la denuncia de los pelotazos urbanísticos amparados por gobernantes autonómicos y locales del PSOE y del PP como Vicente álvarez Areces y Gabino de Lorenzo (en la llamada ‘operación de los Palacios’ hay un claro y bochornoso ejemplo de ello), la recuperación de un espacio abandonado para realojar a personas desahuciadas o sin hogar, la creación de un entorno sociocultural que acogiera actividades e iniciativas de diversa índole y la dotación de un espacio para el debate en el año del 15M y de la recuperación de la voz por parte de miles de indignadas e indignados que salían a las calles a denunciar los atropellos de derechos económicos, políticos, laborales y sociales perpetrados al amparo de la crisis.

Tratar de criminalizar proyectos como el de La Madreña forma parte de la crónica del absurdo que se escribe en estos días. Se lleva al banquillo a quienes denunciaron de forma activa la connivencia entre empresarios del ladrillo y representantes políticos locales y autonómicos del bipartidismo, del mismo modo que se criminaliza al informático suizo Hervé Falciani (detenido este miércoles en Madrid), mientras campan a sus anchas los cerca de 130.000 evasores fiscales cuya existencia conocemos gracias al valor y a la labor del propio Falciani.

Los tiempos, la realidad y la sociedad están cambiando, por mucho que les pese a quienes hasta ahora se han venido lucrado con el inmovilismo, sin ética, sin valores, sin principios. Las legislaciones necesariamente han de adaptarse a las nuevas necesidades y a las renovadas esperanzas de la gente. El caso de La Madreña y el de Hervé Falciani son dos de los muchos que están poniendo a prueba el compromiso con la justicia y las libertades de quienes, desde distintos ámbitos de poder, aseguran que legislan y que gobiernan en favor de ellas.