Hoy se celebra la Noche Europea de los Investigadores, una iniciativa europea de divulgación científica enmarcada en Horizonte 2020, el programa marco de investigación e innovación de la UE, y que tiene lugar simultáneamente en más de 300 ciudades europeas desde 2005. Desafortunadamente, esta iniciativa llega a Asturies con la resaca del anuncio del ERE al Centro Europeo de Soft Computing en Mieres, sostenido fundamentalmente con fondos procedentes de Liberbank, el Ministerio de Industria y el Principado desde su puesta en marcha hace diez años. El martes se supo que dicho centro de investigación recortará cerca del 30% de sus puestos de trabajo por falta de fondos públicos y privados. Para evitar el ERE es necesaria una aportación adicional cercana al medio millón de euros anuales.

Si en abril conocíamos un informe demoledor de la EAE Business School que situaba a la nuestra entre las cinco comunidades autonómas con mayor descenso de inversión en I+D+i en los últimos diez años (-56%), la noticia del ERE del Centro Europeo de Soft Computing de Mieres viene a evidenciar nuevamente las grandes lagunas en materia de investigación dentro de las políticas del Gobierno asturiano.

No vemos vías de recuperación en el sector de la investigación en Asturies. En su comparecencia de la pasada semana, el consejero de Industria, Turismo y Comercio del Principado, Francisco Blanco, presentaba pocas variaciones respecto a la política en I+D+i que su predecesor, Graciano Torre, había desarrollado durante su gestión y que el propio IDEPA, gestor de buena parte de la política de investigación en nuestra comunidad autónoma, reconoce en sus informes, que indican que la inversión en I+D+i no sólo no ha crecido en los últimos años, sino que ha perdido peso en nuestra economía, pasando de ser el 0,90% del PIB asturiano en 2006, al 0,86% en 2013; muy lejos del 1,24% de la media española en ese mismo año, del 2% propuesto por Podemos como objetivo para esta legislatura (la media europea), y del 3% anunciado por el Gobierno de España para 2020. Los recortes en I+D+i a nivel estatal entre 2009 y 2014 han superado el 40% y desde 2010 se ha perdido el 8,2% del empleo en este área.

Los grandes damnificados por la escasa apuesta pública por la investigación vuelven a ser las y los investigadores, que sufren EREs o se ven obligados a emigrar tras finalizar sus contratos pre o postdoctorales, mientras Asturies sigue careciendo de una política estratégica de retención del talento, en primer lugar, y posteriormente de la recuperación de las personas investigadoras emigradas. Esto ha sucedido mientras las administraciones públicas destinaban sus recursos a construir macro-edificios infrautilizados, también en la rama de investigación, que en muchas ocasiones han terminado convirtiéndose en tumbas de hormigón.

Se hace necesaria una reeducación del tejido productivo y un cambio de mentalidad para dejar atrás planteamientos políticos obsoletos y empezar a desarrollar mejoras de modernización y generación de valor añadido derivadas de políticas de I+D+i eficientes y libres de ataduras clientelares.