Tras dos años de retrasos, chapuzas jurídicas e intentos de alterar la naturaleza inicial de la ley electoral, nos encontramos con una nueva dilación que además, en este caso, constituye una suspensión de carácter indefinido. Esta situación recuerda poderosamente al último intento de abordar una ley electoral en Asturies, cuando, en 2012, el PSOE incumplió su pacto con UPyD e Izquierda Unida. Javier Fernández incumple de nuevo sus acuerdos de investidura en materia de reforma electoral, en este caso con Gaspar Llamazares, presente en la ponencia electoral. Hay que destacar que en los últimos seis meses ni siquiera se han discutido las enmiendas presentadas por Podemos Asturies, y otras iniciativas presentadas en paralelo, como la propuesta de reforma de la ley de Iniciativas Legislativas Populares, fueron rechazadas por la FSA.

Algunos políticos parecen creer que Asturies no puede innovar en materia legislativa, y se esfuerzan por mantener a nuestra comunidad al margen de los avances en materia electoral y de regeneración democrática. En cambio, desde Podemos Asturies consideramos que si queremos dejar de ir a la cola de España en empleo, tasa de actividad y crecimiento económico, y si no queremos encabezar los índices de la emigración juvenil o de la brecha salarial, tenemos que ser capaces de realizar propuestas valientes, que puedan liderar los cambios en otros ámbitos y territorios. En Asturies hay que apostar por una propuesta innovadora que demuestre que las ansias de cambio que expresó la ciudadanía tras el 15M pueden hacerse realidad. Lo llevamos diciendo desde el comienzo con esta ley electoral: hay que ser ambiciosos y plantear cuestiones que pongan a Asturies a la cabeza de la calidad democrática y la participación ciudadana en este país.