El pasado mes de octubre, el diputado de Unidos Podemos en el Congreso, Segundo González, preguntó al Ministerio de Fomento, Íñigo de la Serna, si tenía pensado desarrollar alguna medida para paliar los graves problemas de contaminación acústica que sufren varios concejos asturianos, en concreto Mieres, La Pola L.lena, Corvera, Uviéu, Avilés y Lugones (Siero), la mayor parte de ellos en el transcurso de la autopista A-66. A su juicio, la respuesta aportada por el Gobierno, “como casi siempre es vaga e insatisfactoria ya que, pese a que reconoce que la colocación de pantallas acústicas está incluida dentro de su plan de acción, no proporciona plazos para su licitación e instalación”.

Segundo González acusa a De la Serna de “prometer mucho pero presupuestar poco, como acostumbra en los últimos meses con Asturies” y recuerda que “seguimos a la espera de que presenten el proyecto de Presupuestos de 2018 donde, en teoría, deberían incluirse nuevas inversiones que compensen el actual abandono. De momento, lo único que sabemos es que se van a paralizar programas e inversiones por valor de más de 38.000 millones de euros”.

Varios estudios realizados confirman que los ruidos están por encima de límites permitidos. La medición de impactos acústicos para las carreteras de la red del Estado en Asturies publicadas por el Ministerio de Fomento en 2008 destacaba el hecho de que el número de personas afectadas por niveles sonoros superiores a 55 dBA (Lden) ascendía a 76.600, de las que 14.700 estaban afectadas además por niveles superiores a 65 dBA. Los mayores niveles de contaminación acústica se detectaron en el entorno de la A-66, afectando a 36.000 habitantes.

La contaminación acústica producida por estas carreteras constituye un perjuicio para la calidad de vida y la salud de los vecinos y vecinas de varias poblaciones asturianas, haciendo necesaria la adopción de medidas paliativas como el apantallamiento acústico, la limitación de la velocidad o la adaptación del firme.