Desde el Grupo Parlamentario de Podemos Asturies consideramos que la sidra y su cultura no deben suponer una actividad profesional precaria y en declive, sino todo lo contrario. Evitar esa situación pasa inevitablemente por poner en valor la producción de la manzana asturiana y para ello es preciso desarrollar una importante labor ante la globalización del mercado como herramienta de competitividad. Entendemos que no vale todo. Es un derecho de los llagares conseguir la manzana más barata del mercado internacional, si así lo quieren y lo precisan. Pero también es un derecho de los asturianos y las asturianas conocer el origen de las manzanas de la sidra y, en función de ello, decidir sobre su consumo.

La diputada Paula Valero planteará, en el pleno de la Junta General del Principado de esta semana, una pregunta en tal sentido, por entender que el Gobierno asturiano ha de velar por los sistemas agrarios asturianos, en general, y por la producción local de manzana de sidra, en particular. La Denominación de Origen Protegida (DOP) Sidra de Asturias tiene que ser una herramienta al servicio de los cosecheros y cosecheras, lo cual implica implementar medidas que faciliten la incorporación a la misma de todas las pomaradas asturianas.

No obstante, antes de poder hacer una valoración del impacto positivo que supondría la incorporación plena de todas las pomaradas a la DOP hay que conocer las necesidades de manzana de los llagares y eso pasa por identificar las producciones adquiridas fuera de Asturies, tanto de manzana de sidra como de mostos.