Los empleados «demostraron que habían sido despedidos de forma injusta y protegieron las instalaciones y la maquinaria», recuerda

Enrique López pide a Luis Alberto Sánchez Panero, actual propietario del Matadero Central de Asturies, «que cumpla sus compromisos públicos y contrate a los antiguos trabajadores de Junquera Bobes que siguen esperando en el paro su llamada para empezar a trabajar». El portavoz del Grupo Parlamentario de Podemos Asturies recuerda que «los trabajadores despedidos protagonizaron un encierro en las instalaciones de Noreña durante casi dos años, entre julio de 2014 y mayo de 2016, protegiendo las instalaciones y la maquinaria del matadero, lo que permitió su mantenimiento en perfecto estado, algo que reconoció el actual propietario cuando visitó el recinto».

El representante del partido morado señala que «Panero declaró públicamente en diversas ocasiones su intención de contratar a los antiguos trabajadores en cuanto se reanudara la actividad, “porque son los que mejor conocen esto”. Más de un año después de haberse reiniciado la actividad, solamente nueve de los treinta trabajadores actuales son antiguos empleados de Junquera Bobes, mientras el resto siguen en el paro». Y agrega que el Parlamento asturiano aprobó en noviembre de 2016 una declaración institucional en la que todos los grupos reclamaban, entre otras cosas, que en la reanudación de la actividad del matadero «se cuente con los trabajadores que perdieron su empleo a consecuencia de un ERE declarado en concurso culpable, trabajadores que durante dos años y medio cuidaron unas instalaciones ya cerradas, las protegieron de posibles actos de robo o vandalismo y las mantuvieron en condiciones operativas con el único interés de defender la supervivencia de esas instalaciones y sus puestos de trabajo».

Enrique López reclama a la propiedad, «ante la buena marcha de la actividad productiva del matadero y la expectativa de una ampliación de la plantilla, que cumpla su compromiso y tenga en cuenta para las nuevas contrataciones a los trabajadores que defendieron siempre la continuidad del macelo, que demostraron que habían sido despedidos de forma injusta y protegieron las instalaciones y la maquinaria de una empresa que, debido al buen estado en que las recibió, pudo reanudar la actividad productiva en poco tiempo, algo que benefició a los actuales propietarios y que deberían igualmente tener en cuenta, porque es de justicia».