Desde el Consejo Ciudadano de Podemos Asturies queremos expresar nuestra rotunda condena del atentado que el pasado jueves acabó con la vida de la activista feminista, indígena y ecologista hondureña Berta Cáceres. Actos así, que se vienen perpetrando contra exponentes del movimiento indígena y feminista en diversos países de Centroamérica, no por repetidos son menos repugnantes, y evidencian la impunidad con la que operan los sicarios al servicio de las élites financieras y empresariales, así como la valentía de quienes se atreven a cuestionar su poder y a enfrentarse a su violencia. Condenamos ese capitalismo que no sólo favorece la destrucción del medio ambiente y la extensión de la pobreza en el mundo, sino que persigue y asesina a aquellas voces que tratan de defender el bien de sus comunidades y, con ello, el respeto a los derechos humanos. Berta Cáceres es un ejemplo de los valores positivos que atesora el ser humano, mientras que los instigadores de su asesinato representan la cara más oscura y deshumanizada del modelo económico depredador contra el que Berta luchaba.
Berta Cáceres era coordinadora general del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH) y miembro de la Coordinación Nacional de la Plataforma de Movimientos Sociales y Populares de Honduras. Pertenecía al pueblo lenca, que habita en el occidente de Honduras y que libra desde hace años una lucha en defensa de su territorio, terriblemente amenazado. Berta destacó por su resistencia a la privatización de los ríos y los proyectos de presas hidroeléctricas para inversores internacionales. En este camino destaca un éxito de la lucha indígena y campesina en Honduras, encabezada por Berta Cáceres: la paralización del llamado Proyecto Agua Zarca, referido a la construcción de la presa de Agua Zarca en el río Gualcarque, que se había llevado adelante vulnerando el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo. Fue un logro importante, pues supuso expulsar del territorio a la mayor empresa constructora de presas del mundo, imponiendo el respeto a los pueblos indígenas, su tierra y el medio ambiente.
A partir de ese momento, Berta sufrió constantes amenazas de miembros de la policía, el ejército y grupos paramilitares. Pese a ello, no cejó en la defensa de los derechos de las comunidades y pueblos indígenas. Su única precaución fue, para salvaguardar a su familia, cambiar de domicilio para ser ella la única víctima si se cumplían esas amenazas de muerte. Desde Podemos Asturias trasladamos nuestras condolencias a sus familiares, amigas y amigos, así como a todas las comunidades indígenas de Honduras. Confiamos en que el recuerdo de su entrega y sacrificio nos sirva de ejemplo para construir un mundo más justo y más solidario.




