El secretario general y los concejales lavianeses Unai Castaño y Miguel González se reunieron con el vecindario de la localidad de Sobrescobiu

Daniel Ripa aseguró este jueves en Sobrescobiu que «es inaudito que los gobiernos municipal y autonómico impulsen un proyecto de carretera que tendría un fuerte impacto sobre las zonas comunes, las zonas infantiles, la zona de ganado, sin ninguna clase de diálogo con las vecinas y vecinos, los cuales deberían ser los beneficiados y podrían acabar siendo los perjudicados. Es un desproposíto que podría fracturar Villamorey». El diputado y secretario general de Podemos Asturies y los concejales Unai Castaño y Miguel González, de Somos Llaviana, se reunieron con la plataforma vecinal de la localidad que se opone al proyecto previsto en relación con la carretera Rusecu-Sotu d’Agues.

Daniel Ripa anunció que «vamos a trasladar a la Junta General que la Consejería abra de forma inmediata un diálogo con el vecindario, que se escuche la sensata demanda de que no se puede hacer pasar la carretera por medio del pueblo para conseguir una ganancia de un minuto de viaje, porque el daño podría ser irreparable». Considera que «debe arreglarse la carretera, pero no a costa del vecindario, empeorando sus condiciones de vida, que ya son duras de por sí en la zona rural».

Por su parte, Carmen González, portavoz de la plataforma vecinal, dejó claro que «nunca estuvimos ni estamos en contra de que se haga la carretera, porque es necesaria, pero no estamos de acuerdo con este tipo de proyecto, en el que no se contemplaron muchísimas cosas y en el que hay muchísimas cosas mejorables». Añade que inicialmente estaba prevista «una variante por Villamorey y ahora se prevé hacerla pasar por mitad del pueblo y los columpios quedarían precisamente al otro lado. Con ese proyecto no se mejora la seguridad, porque habrá críos cruzando hacia la zona infantil».

La representante vecinal destaca también que «ahora pretenden realizar expropiaciones de doce metros de ancho en casi todo el trazado, de más de cuatro kilómetros. Se expropiará a ambos lados, con muros centenarios que datan de cuando se hizo la carretera». Además, añade, «nos los pagarán a unos precios cinco o seis veces por debajo de su valor y en muchos casos no merecerá la pena levantar otro muro, porque el coste sería mayor del que tiene la finca, por lo que hay propietarios que dicen que si se hace eso dejarán sus fincas abiertas».