¿Dónde pasan las cosas importantes en democracia?

Desde luego señorías este no es el patio de ningún colegio y nadie espera que iniciemos este período de sesiones con la alegría con la que vuelven al cole nuestros hijos, una alegría que no necesariamente experimentan los profesores interinos que cuidan de ellos y de ellas.

Pero tengo la impresión señorías de que hay algo más, de que se respira un ambiente particular, casi me atrevería a decir nostálgico. Es normal que con tanto revival y vuelta a los 80’ haya quien, incluso, tenga la tentación de echar de menos al bipartidismo.

Y no sólo se respira nostalgia. Muchas voces no sólo buscan en otros tiempos, sino que miran hacia otro lado, como si las cosas importantes no pudiesen pasar en Asturies.

Lo que oímos a diario al respecto del proceso de investidura o la indolencia que transmite el gobierno asturiano ayuda bastante a esta idea de que cualquier tiempo pasado fue… anterior y en otro lado.

Después del éxito de “Yo fui a la EGB”, No me extrañaría alguien publique en Navidades un libro para que se llame “Yo votaba bipartidismo”. ¡Qué tiempos! Con el bipartidismo esto de ahora no pasaba. Todo era previsible, incluso aburrido. Con el bipartidismo no votábamos cada seis meses, sino cada cuatro larguísimos años… casi daba tiempo a renovar la ilusión democrática de una vez para otra.

Intervención de Emilio León en la sesión institucional del Pleno del Día de Asturias 2016

Algunos parecen esperar que, a fuerza de hablar de ingobernabilidad, acabemos echando de menos la estabilidad de antaño, con la que realmente muy pocos estaban a salvo. Pero que parezca que no pasa nada provoca hartazgo. Y no se engañen: el hartazgo no es el camino para volver a lo de antes. Al contrario, es la manifestación más profunda de una crisis política. Peor que que no pase nada es que la ciudadanía comience a pensar que no pasa nada.

Les voy a explicar ahora por qué. En 1980, en los juegos olímpicos de Moscú, Wladyslaw Kozakiewicz, de origen lituano, realizó un corte de manga a la afición rusa al recibir la medalla de oro de salto de pértiga. Inmediatamente explicó que había sufrido un repentino calambre para evitar la sanción.

Si en esta tribuna alguien hiciese un corte de manga, sin duda sería una sorpresa y también una portada. Tranquilicense, no parece que me vaya a dar un calambre en el brazo. Sólo quiero llamar la atención sobre que, a menudo, las cosas pasan en los lugares donde menos se esperan. Los gestos son importantes, pero no son capaces de determinar por sí mismos el sentido. Necesitan de la sorpresa.

La gente utiliza los gestos que tiene a mano, especialmente si actúan de forma desesperada. ¿Qué pasaría si este edificio se inundase palmo a palmo? Sin duda veríamos que esta vez sí el Gobierno tomaría la iniciativa y sería el primero en salir corriendo. Algo lógico: serían los consejeros y el Presidente los primeros en sentir el agua al cuello, al menos en esta ocasión.

Por eso no debería extrañarnos que unos mineros salgan corriendo de una explotación inundada y crean que este es un buen lugar para ponerse a salvo. No debería extrañarnos… pero fue una sorpresa. Nunca antes nadie se había encerrado en este parlamento. Sin embargo, no fue una portada.

Tampoco fue portada que durante un año no pasara nada, cuando se espera que en este Parlamento pasen cosas. Estamos acostumbrados a que el presidente se encierre en el edificio de Presidencia, aislado de los problemas reales. Enviar los antidisturbios para resolver los problemas que antes arreglaba aquella famosa “chequera” no es la mejor forma de hacer saber quien manda.

Si en este parlamento pasasen de verdad cosas, nadie pensaría que un calambre en el brazo sería una posible portada. Y todo el mundo tendría claro quien manda: quien hace frente a los problemas que inundan las vidas de cada ciudadana. Eso sí tendría mérito.

En los deportes es fácil saber quién merece una medalla. No basta sudar la camiseta, pero cuenta. Oro, plata, bronce. Seas hombre o mujer, sea un deporte individual o colectivo, si lo mereces tendrás tu medalla.

Con las Medallas asturianas no queda la cosa tan clara. 96 hombres y 23 mujeres, Al 51 % de la población le correspondió el 20% de los reconocimientos individuales. Ninguna mujer ha recibido jamás a título individual una Medalla de Asturias de oro… galardón que sí han llegado a recibir 19 hombres, cuatro de ellos a título póstumo.

¿Qué medios de comunicación se merecen una medalla? Contar lo que pasa ya no basta, aunque cuenta. Necesitamos medios de comunicación plurales, capaces de avanzar escenarios, de ayudarnos a esbozar lo que debería estar pasando. Es importante premiar a los medios capaces de soportar presiones para no retirar portadas. Recíprocamente, merecen un reconocimiento los medios de los que se puede hablar sin temor. ¿Alguien tendría algún problema en decir lo que piensa de La Nueva España desde esta tribuna? Si la respuesta es no, entonces la medalla de oro está a buen seguro justificada.

Lejos de los focos está casi siempre la aportación de las mujeres a la sostenibilidad de unas vidas cada vez más precarias, la importancia de los cuidados y las dificultades de esta tarea en el ámbito rural asturiano. La medalla de plata a la Cooperativa El Orrio vale su peso en oro.

De otros valores se preocupan las entidades bancarias de un sistema rescatado con dinero público. Son valores que cotizan en bolsa, aunque sirvan de bien poco a la hora de afrontar tareas como las mencionadas. El interés en el desinterés puede ser un buen negocio. A mi me gusta imaginar qué podría haber hecho una fundación con el dinero inyectado para comprar los activos tóxicos que envenenaron nuestras vidas cotidianas.

El arte ayuda también a hacerse preguntas como ésta, que van más allá de lo evidente. El expresionismo -que marcó una etapa de Alejandro Mieres- suponía el esfuerzo de repensar la realidad, que aparentemente podía ser retratada fielmente por las cámaras fotográficas.

Cuando las cosas no están claras, es cuando más nos hace falta que personas como Víctor García Díaz vuelvan a señalizar otros caminos. Sólo así se superan obstáculos que las líneas rectas y las infraestructuras abandonadas convierten en inevitables.

De pensar alternativas, de saber que toda barrera comienza también en cómo se nombra, saben mucho quienes nos hablan de diversidad funcional, como la Asociación ASPACE. Y de no tirar la toalla, nos hablan quienes se empeñan en defender un mundo rural vivo, como las gentes de la Cooperativa Campoastur

¿Qué justificaría que nos colgásemos medallas al final de este curso político? Para poder hacer que aquí ocurran cosas que merezcan ser portada, debemos asumir que Asturies no es una periferia de usar y tirar, que no hay rescate parlamentario que venga más allá de la Cordillera Cantábrica.

¿Qué tal si logramos que antes de fin de año ninguna familia tenga que rechazar la herencia por no poder pagar los impuestos? ¿y si logramos que nadie tenga miedo a una factura por llevar a sus mayores a una residencia pública? ¿y si hacemos que las listas de espera no sean una ruleta rusa o una excusa para la privatización encubierta? ¿y si conseguimos que Asturies exporte algo más innovador que una visión de la política en la que un gobierno se confunde con una gestora?…

Señorías del Gobierno, no crean que vamos a permitir que tengan a Asturies paralizada otro año, ni nos van a hacer tragar con unos presupuestos escritos en una servilleta a última hora. Llegado el caso, si tengo que hacerles un corte de manga, yo no voy a fingir que me haya dado ningún calambre.