El Gobierno asturiano carece de política en esta materia y la única que aplica es la que le marcan las distribuidoras, las industrias y el PP

Los datos ganaderos históricos de los últimos veinte años abruman: se perdieron del orden de mil explotaciones cada año en ese periodo.

Esta transformación fue impactante y Asturies de ser una comunidad eminentemente lechera, pasó a ser productores de carne; quedando la actividad lechera por el número de explotaciones relegada al 12% de la actividad ganadera asturiana, pero aún así supone el 8% de las aportaciones al total de los litros producidos en España, lo que nos indica el grado de industrialización que sufrió el sector.

Esta situación además, llevó a Asturies a la pérdida de  diversidad ganadera en su proceso de reconversión industrial. Así, en la actualidad la ganadería bovina supone el 88,9% del total y, prácticamente, con orientación cárnica ya que las razas lecheras solo suponen un 28% de la ganadería bovina. Por otra parte, las ganaderías ovina y caprina son relícticas ya que suponen un 1,4 y un 0,9% respectivamente del total de la cabaña ganadera asturiana. El ganado equino supone  un 9% del total a pesar de tener una raza autóctona emblemática como es el asturcón.

Los precios de la leche en Asturies llevan dos años de caída consecutiva en el 2015 y 2016 coincidiendo con el fin de las cuotas lácteas, mientras que en las campañas anteriores se registraban incrementos en el precio de la leche. En todo este periodo no hubo ninguna propuesta por parte del Gobierno de Javier Fernández para revertir esta situación. Desde el Ejecutivo asturiano simplemente se dedicaron a apoyar la política de parches propuestos por Mariano Rajoy. Una vez más PSOE y PP vuelve a ir de la mano, perjudicando a Asturies.

El Gobierno asturiano no tiene una política láctea y, por lo tanto, la única que aplica es la que le marcan las distribuidoras, las industrias y el PP. De esta manera, entendemos que a Javier Fernández le asusta mirar de frente al sector y reconocer que el modelo productivo asturiano no funciona. La industrialización no es la vía para sacar de la crisis al sector. Hay que buscar un nuevo modelo.

Al Gobierno de Javier Fernández  le asusta mirar de frente al sector y reconocer que el modelo productivo asturiano no funciona,  la industrialización no es la vía para sacar de la crisis al sector. Hay que buscar un nuevo modelo de producción que asegure una leche de calidad producida en Asturies, en base a modelos sostenibles agroecológicos vinculados a usos tradicionales de nuestro territorio.

Hay que recordar, que estudios del CSIC avalan la viabilidad de este modelo de producción y demuestran que una leche obtenida en base a pastos del Cantábrico, tiene una mayor calidad y por tanto se puede vender con un precio diferenciado. Por otra parte, el conjunto del  sector quesero artesanal no dispone de una certificación  avalada por nuestra comunidad autónoma que lo identifique -exceptuando cuatro variedades de quesos de las más de cuarenta existentes- a pesar de ser una reclamación histórica.

Además, la Administración socialista lleva un retraso infinito en la elaboración de una ley de calidad agroalimentaria que debería recoger herramientas que facilitaran un cambio de modelo de producción ante la inviabilidad económica del actual.

Desde Podemos Asturies hace más de dos años que venimos reclamando esa Ley, además de una política láctea que reconozca que  la producción de leche en Asturies es de mayor calidad que la producida en otros lugares. Este hecho diferenciador también se produce en Galicia, Cantabria y el País Vasco pero mientras los vascos tienen su Eusko label que certifica una mayor calidad y su origen territorial, la FSA y el PP asturiano se niegan de forma clara a trabajar en un modelo similar que sería beneficioso para el sector y, por extensión para toda Asturies..

Las políticas lácteas de Javier Fernández son un fracaso y están condenando al sector ganadero a su desaparición. Y es que la inacción política de este Gobierno que deja en manos del PP y de las distribuidoras el futuro del campo asturiano lleva al sector por un camino de iniciativas insostenibles.