El diputado Andrés Fernández Vilanova asegura que Francisco del Busto «debe desterrar sus tabúes, dejarse de trampas y reconocer la evidencia de la relación entre contaminación y cáncer, puesto que las personas que viven y trabajan en entornos contaminados no enferman de pena, precisamente». El portavoz de asuntos sanitarios de Podemos Asturies recuerda que «son numerosas las sustancias y partículas contaminantes con probado potencial cancerígeno cuya presencia no es una excepción en Asturies, donde se llegan a encontrar en cantidades alarmantes».

El parlamentario del partido morado sale así al paso de las afirmaciones hechas por el consejero de Sanidad en el pleno del pasado jueves al responder a una pregunta del diputado del Grupo Parlamentario de Podemos Asturies Héctor Piernavieja, que se interesaba por el impacto de la contaminación en la salud de la población asturiana. No era la primera vez que se planteaba este tema pero, tras las evasivas de la consejera de Medio Ambiente, en esta ocasión la pregunta se dirigía a la autoridad en materia de salud. Del Busto habló del papel patogénico de los picos de contaminación en las agudizaciones respiratorias, lo cual es una novedad por parte del Gobierno asturiano. Sin embargo, al ser preguntado por el impacto de los tóxicos ambientales como factores causales del cáncer, declaró que en Asturies los estudios realizados no habían encontrado relación entre ambos fenómenos.

Andrés Vilanova considera que la respuesta del consejero es «ambigua y engañosa, ya que evita aceptar lo que es una realidad incuestionable. Con sus palabras da a entender que la contaminación no influye en la aparición de tumores, lo cual es tramposo e irresponsable». «Del Busto dice que no se encuentra relación, pero la realidad es que no se busca», continúa el diputado aludiendo al Informe sobre Calidad del Aire y Salud en Asturias, en el que se apoyó el consejero para su argumentación. «Al estudiar los efectos de la contaminación sobre la salud en Asturies, las cifras de incidencia de cáncer y los niveles de moléculas como el benceno se mantuvieron al margen del análisis», advierte. Además, señala que Del Busto «incurrió en una contradicción al considerar que sí había profesiones de riesgo como la minería, la química o la metalurgia».

Para el parlamentario de la formación morada, «el planteamiento de la Consejería es inaceptable y sus olvidos deliberados deben ser corregidos», motivo por el cual solicitará, entre otros, los datos de tumores en puntos negros de emisión de benceno como Trubia o el entorno de Tabaza. Concluye diciendo que «aunque el consejero insista en mirar para otro lado, nuestro grupo le hará encarar el problema de frente respondiendo a nuestras peticiones de información por imperativo parlamentario».

Se reproducen a continuación los tres únicos párrafos del Informe sobre Calidad del Aire y Salud en Asturias en los que se menciona la palabra cáncer. En estos extractos, pertenecientes a la parte introductoria, se contempla la relación entre contaminación y cáncer, si bien ésta quedó fuera del alcance del estudio.

«La contaminación atmosférica incide en la aparición y agravamiento de enfermedades respiratorias, cardiovasculares y cánceres. El asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y el cáncer de pulmón son las tres enfermedades respiratorias epidemiológicamente más importantes». Página 15.

«Los estudios epidemiológicos han demostrado que la exposición a materia particulada produce efectos a corto y a largo plazo sobre la morbilidad y mortalidad, fundamentalmente de enfermedades respiratorias, cardiovasculares y cáncer de pulmón. En este sentido, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer clasificó en 2015 como cancerígenos para el cáncer de pulmón a la contaminación atmosférica del aire exterior y a la materia particulada contenida en el mismo. La evidencia científica no sugiere ningún umbral por debajo del cual no se prevean efectos adversos en salud tras la exposición a PM. Aún por debajo de los niveles de calidad de aire considerados como seguros por la legislación ambiental, las partículas se asocian con efectos nocivos sobre la salud, por lo que la Organización Mundial de la Salud recomienda lograr las concentraciones de partículas más bajas posibles». Página 17.

«Se incluyeron los cuatro tipos de contaminantes que se miden en todas las estaciones y a los que se refiere la OMS como los más problemáticos para la salud: SO2, NO2, PM y O3. Para este estudio no se han tenido en cuenta los datos de las estaciones gestionadas por las empresas, ya que por su diseño y ubicación proporcionan información relevante para conocer la contaminación en los alrededores de los focos industriales pero no de la exposición media recibida por la población. Tampoco se tienen en cuenta otros contaminantes (benceno, metales,…) que teniendo repercusiones sobre la salud, sólo son medidos en alguna estación y están más en relación con efectos a largo plazo (cáncer, etcétera), mientras que el presente estudio analiza los efectos a corto plazo». Página 118.